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Bloque I · Geología, biología y trabajo experimental

Tema 74

La salud y la enfermedad. La nutrición y la alimentación humanas. La reproducción y la sexualidad humanas. La relación y la coordinación humana. La salud mental. Los principales problemas sanitarios de la sociedad actual. Los estilos de vida saludables.

Este tema aborda el estudio integrado del cuerpo humano como sistema que se mantiene sano y de los procesos que lo alteran. Reúne, en torno al eje de la salud, las grandes funciones vitales —nutrición, reproducción y relación—, la dimensión psíquica del bienestar y los retos sanitarios de las sociedades contemporáneas. Se trata de un contenido eminentemente biológico y de fuerte proyección social, cuya finalidad última no es solo describir cómo funciona el organismo, sino promover decisiones responsables sobre la propia salud.

Su lugar en el currículo es transversal: la educación para la salud es uno de los ejes de la materia de Biología y Geología en la ESO y un elemento presente en todas las etapas, alineado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (salud y bienestar). El hilo conductor que recorre todos los epígrafes es la idea de homeostasis: el mantenimiento del medio interno en condiciones estables, concepto acuñado por Claude Bernard en el siglo XIX y formalizado por Walter B. Cannon en el XX. La salud puede entenderse, en clave fisiológica, como la capacidad del organismo para conservar ese equilibrio dinámico.

1. La salud y la enfermedad

La definición de referencia es la de la Organización Mundial de la Salud (1948): la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Frente a una concepción negativa (salud = no estar enfermo), esta definición introduce una visión positiva, integral y dinámica. Hoy se prefiere hablar de un continuo salud-enfermedad en el que cada persona se sitúa según múltiples factores.

La enfermedad es una alteración del funcionamiento normal del organismo que compromete la homeostasis. Se manifiesta a través de signos (objetivos y medibles, como la fiebre) y síntomas (subjetivos, como el dolor). Según su origen se distinguen:

  • Enfermedades infecciosas o transmisibles, causadas por agentes patógenos: bacterias, virus, hongos, protozoos, gusanos parásitos y priones. La teoría germinal de Louis Pasteur y los postulados de Robert Koch establecieron el vínculo causal entre microorganismos y enfermedad.
  • Enfermedades no infecciosas o no transmisibles: genéticas y congénitas, degenerativas, carenciales, tumorales, endocrino-metabólicas, cardiovasculares y mentales.

Los determinantes de la salud, según el modelo de Lalonde, se agrupan en cuatro grandes bloques: la biología humana (genética), el medio ambiente, el estilo de vida —el de mayor peso modificable— y el sistema sanitario.

Determinantes de la salud según el modelo de LalondeCuatro bloques rodean la palabra salud: la biologia humana, el medio ambiente, el estilo de vida y el sistema sanitario. Cada bloque se conecta con el centro.SALUDBiología humanagenéticaMedio ambientefísico y socialEstilo de vidael más modificableSistema sanitarioacceso y calidadla salud no depende solo del sistema sanitario
Figura 1. Los cuatro determinantes de la salud del modelo de Lalonde. La salud no depende solo de la asistencia sanitaria: la biología, el entorno y sobre todo los hábitos personales pesan de forma decisiva, y el estilo de vida es el determinante sobre el que más margen de actuación existe. Elaboración propia

El organismo dispone de defensas frente a los patógenos. La inmunidad innata (barreras como la piel, la respuesta inflamatoria, los fagocitos) es inespecífica y rápida; la inmunidad adaptativa, mediada por linfocitos B y T, es específica y genera memoria inmunológica, base de las vacunas (Jenner, Pasteur). La prevención se organiza en tres niveles: primaria (evitar la aparición: vacunación, hábitos saludables), secundaria (diagnóstico precoz: cribados) y terciaria (limitar secuelas y rehabilitar).

Niveles de prevención a lo largo de la historia natural de la enfermedadLinea de tiempo con tres tramos. En el primero, la persona esta sana y actua la prevencion primaria con vacunas y habitos saludables. En el segundo, la enfermedad se inicia y actua la prevencion secundaria mediante cribados y diagnostico precoz. En el tercero, la enfermedad esta establecida y actua la prevencion terciaria con tratamiento y rehabilitacion.Prevención primariaevitar que aparezcaPrevención secundariadetectarla prontoPrevención terciarialimitar las secuelaspersona sanaenfermedad inicialenfermedad establecidavacunas · hábitos saludablescribados · diagnóstico precoztratamiento · rehabilitaciónla prevención primaria actúa antes de que exista enfermedad
Figura 2. Los tres niveles de prevención sobre la historia natural de la enfermedad. Cada nivel actúa en un momento distinto: antes de que la enfermedad aparezca, cuando aún es silenciosa y detectable, o una vez establecida para reducir sus consecuencias. Elaboración propia

2. La nutrición y la alimentación humanas

Conviene distinguir con rigor dos conceptos que el alumnado suele confundir. La alimentación es un acto voluntario y consciente: elegir, adquirir e ingerir los alimentos. La nutrición es el conjunto de procesos involuntarios por los que el organismo transforma, absorbe y utiliza los nutrientes para obtener materia y energía. Se educa la alimentación; la nutrición es fisiología.

Los nutrientes se clasifican en:

  • Macronutrientes: glúcidos (función energética inmediata), lípidos (reserva energética y estructural) y proteínas (función plástica y reguladora).
  • Micronutrientes: vitaminas y sales minerales, reguladores sin valor energético.
  • Agua y fibra, imprescindibles aunque no aporten energía metabolizable.

El aporte energético de los principios inmediatos (factores de Atwater) es:

gluˊcidos, proteıˊnas4 kcal/g,lıˊpidos9 kcal/g,alcohol7 kcal/g\text{glúcidos, proteínas} \approx 4\ \mathrm{kcal/g}, \qquad \text{lípidos} \approx 9\ \mathrm{kcal/g}, \qquad \text{alcohol} \approx 7\ \mathrm{kcal/g}

La energía se obtiene, en última instancia, de la oxidación celular de los nutrientes. La combustión de la glucosa en la respiración aeróbica resume el proceso:

C6H12O6+6O26CO2+6H2O(ΔH2870 kJ/mol)\mathrm{C_6H_{12}O_6} + 6\,\mathrm{O_2} \longrightarrow 6\,\mathrm{CO_2} + 6\,\mathrm{H_2O} \qquad (\Delta H \approx -2870\ \mathrm{kJ/mol})

Una alimentación saludable exige un balance energético equilibrado entre la energía ingerida y el gasto energético total, suma del metabolismo basal, la actividad física y el efecto termogénico de los alimentos:

Eingerida=Egastada    peso estableE_{\text{ingerida}} = E_{\text{gastada}} \;\Rightarrow\; \text{peso estable}

Un indicador antropométrico de uso extendido es el índice de masa corporal:

IMC=mh2(kg/m2)\mathrm{IMC} = \frac{m}{h^{2}} \quad \left(\mathrm{kg/m^{2}}\right)

con valores de referencia orientativos: normopeso entre 18,518{,}5 y 24,924{,}9, sobrepeso entre 2525 y 29,929{,}9 y obesidad a partir de 3030. Es una estimación poblacional que no distingue masa grasa de masa muscular.

El aparato digestivo realiza la ingestión, la digestión (mecánica y química, con enzimas), la absorción de nutrientes —principalmente en el intestino delgado— y la egestión de residuos. Una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea, distribuye la energía diaria de forma aproximada en un 50-60 % de glúcidos, un 30 % de lípidos y un 12-15 % de proteínas. Los trastornos por desequilibrio incluyen la obesidad, la desnutrición y los trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia nerviosas), de creciente relevancia en la adolescencia.

3. La reproducción y la sexualidad humanas

La reproducción humana es sexual, con fecundación interna y desarrollo vivíparo. El aparato reproductor masculino produce espermatozoides en los testículos (espermatogénesis) y la hormona testosterona; el femenino produce óvulos en los ovarios (ovogénesis) y las hormonas estrógenos y progesterona. Ambos gametos son haploides (n=23n = 23 cromosomas), fruto de la meiosis, y al unirse restauran la dotación diploide (2n=462n = 46).

El ciclo menstrual, de unos 28 días, está regulado por el eje hipotálamo-hipófisis-ovario mediante retroalimentación hormonal. Comprende:

  • Fase folicular: la FSH estimula la maduración de un folículo, que segrega estrógenos y engrosa el endometrio.
  • Ovulación: un pico de LH libera el óvulo hacia la trompa (hacia el día 14).
  • Fase lútea: el cuerpo lúteo segrega progesterona, que prepara el endometrio. Si no hay fecundación, degenera y sobreviene la menstruación.

Tras la fecundación en la trompa se forma el cigoto, que se divide, anida en el útero y desarrolla el embrión y luego el feto durante la gestación (unas 40 semanas), sostenida por la placenta, hasta el parto.

La sexualidad trasciende la reproducción: integra dimensiones biológica, afectiva, psicológica y social, y forma parte del desarrollo saludable de la persona a lo largo de toda la vida. La salud sexual y reproductiva incluye el conocimiento de los métodos anticonceptivos —de barrera (preservativo), hormonales (píldora), dispositivos (DIU), quirúrgicos y naturales— y la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS), entre ellas la causada por el VIH. Es esencial subrayar que solo los métodos de barrera previenen simultáneamente el embarazo y las ITS.

4. La relación y la coordinación humana

La función de relación permite al organismo percibir los cambios del medio (estímulos), procesar la información y elaborar respuestas adecuadas, manteniendo así la homeostasis. Intervienen tres elementos: receptores sensoriales, centros de coordinación y efectores (músculos y glándulas).

La coordinación corre a cargo de dos sistemas complementarios:

  • Sistema nervioso: respuesta rápida, breve y precisa, mediante señales eléctricas y químicas. Su unidad funcional es la neurona, cuya individualidad estableció Santiago Ramón y Cajal (doctrina de la neurona, Nobel 1906). La información viaja como impulso nervioso (potencial de acción) y se transmite entre neuronas en la sinapsis mediante neurotransmisores. Se organiza en sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal) y periférico (nervios), con divisiones somática y autónoma (simpática y parasimpática). El acto reflejo es la respuesta involuntaria más simple, mediada por la médula.
  • Sistema endocrino: respuesta lenta, duradera y generalizada, mediante hormonas vertidas a la sangre por las glándulas (hipófisis, tiroides, paratiroides, páncreas, suprarrenales, gónadas). Su regulación se basa típicamente en la retroalimentación negativa: cuando el nivel de una hormona es suficiente, se inhibe su producción, como ocurre en el control de la glucemia por la insulina y el glucagón.

Ambos sistemas se integran en el eje hipotálamo-hipofisario, donde el sistema nervioso gobierna al endocrino, y actúan de forma coordinada para sostener el equilibrio interno frente a estímulos internos y externos.

5. La salud mental

La salud mental es, según la OMS, un estado de bienestar que permite a la persona afrontar el estrés de la vida, desarrollar sus capacidades, aprender, trabajar y contribuir a la comunidad. No es la mera ausencia de trastornos: forma parte integral de la salud, en coherencia con la definición global de 1948.

Los trastornos mentales más frecuentes son los de ansiedad y la depresión, seguidos de los trastornos de la conducta alimentaria, las adicciones (con y sin sustancia, incluida la dependencia de pantallas), y cuadros graves como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Su origen es biopsicosocial: intervienen factores genéticos y neuroquímicos (por ejemplo, desequilibrios de neurotransmisores como la serotonina), psicológicos y sociales (estrés, aislamiento, presión académica o social).

La adolescencia es una etapa especialmente sensible, en la que se manifiestan muchos trastornos por primera vez. Por ello resulta clave promover la detección temprana, las estrategias de gestión del estrés, el apoyo social y, sobre todo, la desestigmatización: pedir ayuda no es un signo de debilidad, y los trastornos mentales, como los físicos, pueden prevenirse y tratarse.

6. Los principales problemas sanitarios de la sociedad actual

Las sociedades desarrolladas han vivido una transición epidemiológica: el peso de las enfermedades infecciosas como principal causa de muerte ha dado paso al predominio de las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). Los grandes retos sanitarios actuales son:

  • Enfermedades cardiovasculares (infarto, ictus): primera causa de mortalidad a escala mundial.
  • Cáncer: segunda gran causa, con fuerte componente ambiental y de estilo de vida.
  • Diabetes tipo 2 y obesidad, estrechamente ligadas al sedentarismo y a la alimentación, hasta el punto de hablarse de “globesidad”.
  • Enfermedades respiratorias crónicas, asociadas al tabaco y a la contaminación.
  • Trastornos de salud mental y adicciones, en aumento sostenido.

Junto a ellas persisten y reaparecen amenazas infecciosas: las pandemias (como la de COVID-19), la resistencia a los antibióticos —agravada por su uso inadecuado, con la advertencia de que los antibióticos no actúan contra los virus— y las enfermedades emergentes. A ello se suman el envejecimiento poblacional, la presión sobre los sistemas sanitarios y las desigualdades en salud entre territorios y grupos sociales.

La mayoría de estas patologías comparten factores de riesgo modificables: tabaquismo, consumo de alcohol, sedentarismo, dieta inadecuada y estrés crónico. Esta constatación desplaza el foco desde la curación hacia la prevención y la promoción de hábitos saludables.

7. Los estilos de vida saludables

Un estilo de vida saludable es el conjunto de hábitos y comportamientos que, sostenidos en el tiempo, protegen la salud y previenen la enfermedad. Dado que actúan sobre los factores de riesgo modificables, constituyen la herramienta preventiva más poderosa y accesible. Sus pilares son:

  • Alimentación equilibrada y variada, con predominio de alimentos frescos, frutas, verduras y legumbres, y limitación de azúcares libres, sal y grasas saturadas (modelo de la dieta mediterránea).
  • Actividad física regular: la OMS recomienda para adultos al menos 150-300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, y en la infancia y adolescencia una media de 60 minutos diarios.
  • Descanso y sueño suficientes, con una adecuada higiene del sueño.
  • Evitar el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas.
  • Gestión del estrés y cultivo de las relaciones sociales, factores protectores de la salud mental.
  • Higiene y salud sexual responsables.
  • Prevención: vacunación al día, revisiones y participación en programas de cribado.

La finalidad educativa es que el alumnado no memorice una lista de normas, sino que desarrolle autonomía y espíritu crítico para tomar decisiones informadas sobre su propio cuerpo y su bienestar a lo largo de la vida.

Aplicación didáctica

En el currículo LOMLOE (Real Decreto 217/2022), los contenidos de este tema se articulan en la ESO principalmente a través de la materia de Biología y Geología, y la educación para la salud figura como eje transversal y elemento presente en el conjunto de las etapas. Se conecta de forma natural con el ODS 3 (salud y bienestar) y con el desarrollo de la competencia STEM, la competencia ciudadana y la competencia personal, social y de aprender a aprender. Los saberes se prestan a situaciones de aprendizaje ancladas en contextos cotidianos —etiquetado de alimentos, diseño de menús, prevención de adicciones, campañas de salud— que exigen indagar, argumentar con datos y justificar decisiones.

Conviene anticipar las ideas previas y errores frecuentes: confundir alimentación con nutrición; creer que todos los microorganismos son perjudiciales (ignorando la microbiota beneficiosa); pensar que los antibióticos curan las infecciones víricas; asumir que un producto “natural” o “detox” es por ello saludable; o identificar la enfermedad mental con debilidad de carácter. El trabajo con datos reales, el análisis crítico de la publicidad y la información sanitaria, y el enfoque competencial y afectivo —especialmente en salud mental y sexualidad— resultan más eficaces que la mera transmisión de contenidos. Es imprescindible tratar estos temas con rigor científico, respeto y lenguaje inclusivo, evitando cualquier juicio moral.

Conclusión

El tema integra, bajo el concepto unificador de homeostasis, las funciones de nutrición, reproducción y relación, junto con la salud mental y la lectura sanitaria de la sociedad actual. La salud se entiende hoy como un estado positivo, integral y dinámico —físico, mental y social— sostenido por el equilibrio del medio interno y fuertemente condicionado por el estilo de vida. De ahí que el objetivo educativo prioritario no sea solo comprender cómo funciona el organismo, sino capacitar al alumnado para cuidarlo, adoptando hábitos saludables y decisiones responsables. Frente al predominio actual de las enfermedades crónicas no transmisibles, la prevención y la educación para la salud se revelan como las estrategias más eficaces, situando a la escuela en un lugar central de la promoción de la salud.

Bibliografía
  1. Tortora, G. J. y Derrickson, B. (2018). Principios de anatomía y fisiología (15.ª ed.). Editorial Médica Panamericana.
  2. Hall, J. E. y Guyton, A. C. (2021). Tratado de fisiología médica (14.ª ed.). Elsevier.
  3. Campbell, N. A. y Reece, J. B. (2007). Biología (7.ª ed.). Editorial Médica Panamericana.
  4. Curtis, H., Barnes, N. S., Schnek, A. y Massarini, A. (2015). Invitación a la biología en contexto social. Editorial Médica Panamericana.
  5. Organización Mundial de la Salud (OMS). Constitución y documentos técnicos sobre salud, nutrición y salud mental.
  6. Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, currículo de Educación Secundaria Obligatoria (LOMLOE).
  7. Orden de 9 de septiembre de 1993 (BOE núm. 226), temarios del cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, especialidad Física y Química (590-007).